Como miembro del equipo femenino de voley quiero dirigirme a mis compañeras, compañeros y técnico para decirles GRACIAS!!! por este año compartido, por los hombros y orejas desinteresados, por los consejos, por las críticas (ayudan a crecer), en definitiva GRACIAS POR TODO!.
Y en particular a mi técnico y compañeras quiero decirles que durante estas vacaciones voy a recordar: las innumerables charlas técnicas que nos ayudaron a unirnos como equipo, las graciosas charlas post partido en la camioneta de la Ro, las lindas reuniones en alguna casa de turno ( la de Luisi y Orne, la de Marcos, la de Gabi, etc..) cuando no entrenamos, las cosas ricas que pagaron los equipos que jugaron y perdieron contra el mío alguno de los sábados que entrenamos (como el lemon pie de María), los momentos maravillosos que compartimos (cómo olvidar cuando desarmamos un trofeo en el Comedor Universitario), las “bienvenidas” a nuestro estilo para las chicas nuevas, el debut de la Luisi, los “saltos rodilla al pecho” que padecimos por culpa de alguna que no quiero nombrar (y mía también, jeje), los partidos ganados con los dientes apretados, los triunfos ante Punilla, las derrotas, las peleas, las mentiritas piadosas (jeje ¿saben de qué les hablo, no?)…todo voy a recordar porque pasé un año maravilloso con ustedes.
Y a modo de agradecimiento, les regalo estas palabras que no sé quién las escribió ni sé si les van a gustar…pero sí sé que cada vez que las leo se me pone la piel de gallina porque las identifico mucho con nuestro EQUIPO, y escribo esta palabra con mayúscula porque este EQUIPO aprendió a ser un equipo con todas las letras y es un GRAN EQUIPO. Las quiero y espero volver a verlas el año que viene. Vamos por la revancha con Punilla y por la final con USV…
Acá va mi regalo:
Están aquellos que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas,
los que siguen jugando cuando se les acaba el aire,
los que siguen luchando cuando todo parece perdido, como si fuera la última vez…convencidos de que cada partido es un desafío.
Sufren pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa,
el sudor se seca, el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
Lo que los hace diferentes es su espíritu, la determinación de alcanzar la cima, una cima a la que no se llega superando a los demás,
sino, superándose uno mismo.
¡ HASTA EL AÑO QUE VIENE, FELICES VACACIONES!
Roxana Coltro.
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